jueves, 10 de mayo de 2012

HE AQUÍ EL AUTÉNTICO PROBLEMA DE ESPAÑA.

jUNTO A LOS SEPARATISMOS ANTIESPAÑOLES, ESTE ES EL PROBLEMA DE ESPAÑA: LA REPÚBLICA CORONADA Y SU CORTE PARASITARIA DE LIBERALES Y SOCIALISTAS. O ACABAMOS CON ELLOS O ACABARÁN CON NOSOTROS.

martes, 8 de mayo de 2012

LA IMPUNIDAD DE UN PERFECTO MALNACIDO

Hace no muchas fechas, el Obispo de Alcalá de Henares, Monseñor Reig Plá, pronunció una homilía magistral reiterando la doctrina católica de siempre acerca de varios temas como la vida, la familia, la homosexualidad, etc. etc. retransmitida por la 2 de TVE. No dió un paso atrás ni un paso adelante de lo que la doctrina ha mantenido desde siempre.

Pues bien, todo el cerco mediático y lobbysta progre, laicista y gay han lanzado todas sus iras de forma inmisericorde y terrible hacia el Obispo, la Iglesia, la religión católica y todo lo que se les ha puesto por delante. Y de entre ellos ha destacado por si virulencia insultante y rencorosa, la de un escritorzuelo que se cree por encima del bien y del mal y que se distingue por sus ataques a todo bicho viviente que no piense como él. Se trata del murciano ( cartagenero por más señas) Arturo Pérez-Reverte que, en su cuenta de Twiter escribió lo siguiente:

"Lo del Obispo Reig es para tenerlo en cuenta. No por lo que dice, que también, y mucho, sino por la impunidad y desvergüenza con que lo dice".

Y no contento con eso continúa:

"Y me pregunto...¿es que no hay forma legal de meter en la cárcel o echar de España a ese peligroso imbécil?"

Es impresionante, ¿Verdad? Reverte, para impunidad la tuya, que andas dando mandobles e insultando a diestro y siniestro y pidiendo cárcel y destierro a aquél que no piensa como tú. ¿No sabes lo que es la libertad de expresión, tú que vas de liberal? ¿No te han hablado de la libertad religiosa? Por personas (es un decir) como tú se inició en los años 30 la persecución religiosa más importante de la historia desde el Imperio Romano. ¿Qué buscas? ¿Algo parecido? ¿Obispos, curas y monjas condenados al silencio, la cárcel o el destierro? ¿Pero quién coño eres tú desgraciado, que encima vas de intelectual y académico? ¿Quién te ha dado esa patente de corso?

Ya está bien de gentuza totalitaria que solo sabe silenciar a los que no piensan como ellos. Tú si que mereces que te expulsen de España, a ver si eres capaz de concentrar tus energías en la búsqueda de la identidad de tu progenitor.

Desde aquí mis felicitaciones más efusivas para un Obispo valiente que en medio del laicismo imperante ha sido capaz de decir las verdades del barquero y mi apoyo ante la avalancha de improperios, insultos y amenazas recibidas. Nunca olvidaré la gran labor pastoral que hizo siendo Obispo de Cartagena-Murcia. Muchos murcianos no le olvidaremos. 

¡ADELANTE SEÑOR OBISPO!

¿DERECHA DURA?

En el periódico de Jiménez Losantos, Libertad Digital, hace unos días apareció un artículo de Manuel Llamas en el que defendía una "derecha dura" para España. Y lo decía así: " el país carece de una derecha sólida, una derecha dura capaz de aplicar con convicción políticas liberales (...)". Es bastante discutible sostener que a España la va a salvar una derecha dura como él la denomina, pero si para él la derecha dura es el puro y simple liberalismo es un auténtico error. Error doble porque lo que se necesita es un movimiento superador de la estúpida división izquierda-derecha que nos lleva envenenando la política desde el s. XIX. Pero en caso de necesitar una derecha, de ninguna manera es una decha liberal la que se necesita. Ni tan siquiera conservadora como luego apunta.

A mi juicio, en caso de necesitar una derecha, sería urgente una derecha

-Católica, enraizada en lo más profundo del ser español que es católico desde el 589 d. C. Sin las raíces católicas de España no se puede construir nada serio y real

-Patriótica y nacional (que no nacionalista), que defienda la unidad nacional frente a los separatismos de toda laya que tratan de destruir la patria española y que tenga en cuenta que antes que la constitución o la propia democracia está España.

-Tradicional, que hunda su ideario en lo más tradicional de la política española y tenga en cuenta la idiosincrasia tradicional de España como pueblo.

-Social, que busque la justicia social como meta ineludible de gobierno y el bien común

-Cultural, que se enfrente a la Kultureta hoy dominada por la izquierda y que defienda la libertad educativa para los padres.

Pero como lo que hoy se conoce como derecha (aun cuando se disfrace de centro) ha renegado de todos esos valores, no podemos pensar que la derecha, y menos aún si es liberal, gran culpable de los males de la patria desde 1833, vaya a ser la solución. Todo lo contario, es parte del problema como estamos constatando dia a dia. La solución sólo llegará, como he dicho más arriba, si conseguimos entre todos un amplio movimiento superador de la izquierda y la derecha, enemigo tanto del socialismo como del liberal-capitalismo, que ponga todas sus energías en la salvación de la patria y los españoles.

¡NI IZQUIERDA NI DERECHA! ¡ESPAÑA!

domingo, 6 de mayo de 2012

CONSECUENCIAS POLÍTICAS, SOCIALES Y CULTURALES DE LA CRUZ PARA LOS PUEBLOS DE LA BIMILENARIA CRISTIANDAD

Por su indudable interés reproducimos a continuación el discurso pronunciado por D. Santiago Arellano en el Círculo Carlista de Liria con motivo de la celebración de la Cruz de Mayo

"CONSECUENCIAS POLÍTICAS, SOCIALES Y CULTURALES DE LA CRUZ PARA LOS PUEBLOS DE LA BIMILENARIA CRISTIANDAD

Es un gozoso honor para mí participar aquí en Liria, en este reducto vivo de la Tradición y de la Inconmensurable Causa Carlista, en un acto tan sencillo como profundo en su simbología doctrinal.

Para la sociedad que nos rodea no le resultará fácil entender que El día de la Cruz se comience celebrando su víspera con una cena festiva. ¡Cómo puede ser ocasión de alegre regocijo conmemorar La Cruz, siempre motivo de escándalo para los judíos y de necedad para los griegos, aunque para los creyentes fuerza y sabiduría de Dios! No pueden comprender que La Cruz se ha convertido en causa de nuestra alegría.

Naturalmente que los creyentes celebramos los acontecimientos religiosos en los templos y como carlistas también reconocemos en todo la supremacía de Dios, pero la incorporación de su Santo Nombre en nuestro Trilema, ni toma el nombre de Dios en vano, ni está defendiendo una sociedad teocrática ni menos sugiriendo que suban los curas al poder.

Los carlistas alzamos el nombre de Dios en nuestras banderas cuando se le quiso echar de la vida social y política. Queremos proclamar que Él es el origen de toda autoridad; que invocamos su nombre como garantía de la dignidad de todo hombre, fundamento de la grandeza de toda persona, origen y razón primera de todos los derechos humanos. Dios creador de toda naturaleza es el aval del derecho natural cuyo fruto asombroso son los fueros. Se convierte en la piedra clave de la unidad política de España; en la única argamasa posible de la Unión Europea e incluso, en su día, de la Unidad Universal. Pero para estupor de los más nuestra bandera sigue proclamando que no depende de la voluntad, ni individual ni general, ni de la “Soberanía Nacional” definir el bien y el mal, ni delimitar el orden moral establecido por Dios, si queremos una ciudad en paz y prosperidad fundada en el bien común y no en el interés general.

Se escandalizan hipócritamente nuestros conciudadanos cuando saltan uno tras otro los escándalos económicos, los robos, fraudes, estafas a cual mayor y más despreciable. No hago mención de las demás inmoralidades no menos corrosivas de los pueblos. Digo “hipócritamente” porque cuando el sustituto de Dios es la riqueza y hacerse ricos a tuerto o a derecho la razón de vivir, no cabe esperar del comportamiento general sino una vocación al latrocinio, en la que la perversión no está en robar, sino en que te cojan con las manos en la masa, seas familiar del Jefe de Gobierno, presidente o consejero de cualquier autonomía, empresario, banquero, policía o chofer de cualquier cargo menor.

Riquezas quiero pero honestamente ganadas” nos enseñaron nuestros mayores. Hoy no se lo cree nadie. Robar es un mérito; y necedad la honradez. ¿No veis que se trata de un asunto de legalidad y no de Justicia ni de Ética ni de Moral? Un robo es delito si se infringe una ley positiva. Si no está previsto en la norma a nadie le pueden condenar y si está, para ello existen las argucias de los abogados y sus ingeniosidades.

En el “Manifiesto de los persas” se le decía ingenuamente a Fernando VII, refiriéndose a los cabecillas de Las Cortes de Cádiz, “no tienen temor de Dios y se atreven con todo”. Recientemente el periodista Raúl del Pozo escribía en El Mundo “El fundamento de nuestra sociedad es la corrupción” Y que yo sepa nadie se ha querellado. Estad atentos a Guipuzcoa y no sólo por la política sobre los presos de ETA. Era más eficaz el mandamiento “No robarás”.

Hoy sabemos cómo empiezan los juicios y hasta las sentencias; pero no cómo acaban. Es lamentable que ningún ladrón devuelva lo robado y que al poco tiempo aparezcan tan ricamente en medio de la sociedad como si tal cosa.

Algo parecido ocurre con la representación política. Se acusan los políticos de contradecir lo prometido en las campañas electorales o lo proclamado en sus programas electorales.

Suele despertar enojos generalizados en la población el escaso respeto que les merecen a los elegidos los programas electorales, y menos los compromisos y promesas, en contraste con el ingente esfuerzo que realizan para convencernos de sus maravillas durante las campañas electorales. Es sorprendente que unos políticos a otros se acusen de mentirosos. El profesor Tierno Galván lo dijo con total sinceridad: los programas de los partidos están para no cumplirlos.

No crean que se trataba de una salida provocativa con su chispa de gracia. Expresa la doctrina fundamental de la Democracia moderna. Resume la doctrina política en vigor sobre la representación política. Su inicio, entre nosotros, las Cortes de Cádiz de 1812.

El pueblo y todos los dirigentes conocían entonces qué significaba, en la representación política de la España de siempre, el mandato imperativo. Por eso la Constitución de Cádiz no lo nombra, pero lo suprime. La auténtica representación de los pueblos desaparece en ese momento. Se suprimió en el Art. 100. Dice de los Diputado “que en su consecuencia les otorgan poderes amplios a todos juntos, y a cada uno de por sí, para cumplir y desempeñar las augustas funciones de su encargo, y para que con los demás Diputados de Cortes, como representantes de la Nación española, puedan acordar y resolver cuanto entendieren conducente al bien general de ella, en uso de las facultades que la Constitución determina, y dentro de los límites que la misma prescribe”

A partir de ese momento ningún diputado representa a quien lo elige ni al pueblo o distrito que lo vota. En la España de siempre el Diputado tenía que defender en Cortes lo encomendado por la ciudad, región o sector de la Nación que lo hubiera elegido. Lo elige con un “mandato”, del que no puede escabullirse. Es lógico: te elijo para que me representes y defiendas. Por eso era mandato “imperativo”.

Como en 1978 ya nadie sabía qué significaba el mandato imperativo, sin ningún sonrojo, pero por si acaso, manda la Constitución vigente en su artículo 67,2: “Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo”. Es decir, ningún diputado elegido está obligado, por ley, a cumplir lo prometido en la campaña electoral; tan solo lo que el partido le mande. No le deis vueltas; es así. Aunque no nos guste.

Los políticos no mienten, los políticos no nos engañan, por mucho que nos exaspere a quienes todavía conservamos un mínimo de conciencia y un mínimo de sentido común. Es peor. Los políticos juegan la partida con reglas fundadas en la utilidad y no en la verdad. Les llamamos cínicos, pero ellos son maestros en la escuela de Maquiavelo. Recordemos alguno de sus consejos:

Todos sabemos cuán digno de alabanza es que el príncipe mantenga la fe dada y viva con integridad y sin astucia. Pero la experiencia de nuestros tiempos nos dice que los príncipes que han hecho grandes cosas son los que menos han mantenido su palabra y con la astucia han sabido engañar a los hombres, superando en fin de cuentas a quienes ponen sus fundamentos en la lealtad.

...Es cosa que conviene entender bien: que un príncipe, sobre todo un príncipe nuevo, no debe observar todo lo que hace que los hombres sean tenidos por buenos, porque en ocasiones, para defender su Estado, necesitará actuar contra la lealtad, contra la caridad, la humanidad y la religión. Tiene que contar con un ánimo dispuesto a moverse según sople el viento de la fortuna e impongan las diferentes circunstancias, sin apartarse del bien -si es posible- pero sabiendo también entrar en el mal, si es necesario...
Haga el príncipe cuanto deba por dominar y conservar el Estado, que los medios siempre serán considerados justos y alabados por todos; pues al vulgo lo convencen las apariencias y el resultado de cada cosa.”

La Cruz que hoy celebramos es más que una señal que asegura la victoria en batallas como las del puente Milvio cuyo 1700 aniversario se cumple este año. Es el origen de una fraternidad verdadera; de una igualdad que no destruya la equidad y de una libertad que garantice el crecimiento en el bien sin cortapisas ni impedimentos de todo pelaje para lograr la aspiración universal de ser felices aquí y ahora, tú, yo y todos los seres humanos.

No me extraña que carlistas de Pro se irriten cuando algo puede sonarles a integrismo. El integrismo es una parodia grotesca de la propuesta integral y armónica del carlismo. No se puede dar a Dios lo que es propio del Cesar como no puede darse al Cesar lo que pertenece a Dios. Todo clericalismo es inadmisible; del mismo modo que cualquier laicismo moderado o radical resulta demoledor. El integrismo es una concepción demoledora del ser de España; como demoledora está resultando una organización política que va a conseguir que a España no la conozca ni la madre que la parió. La sociedad es el campo libre y creativo de los hombres para hacer que el orden natural alcance su perfección.

La Cruz que hoy celebramos y levantamos con entusiasmo es un emblema de nuestras aspiraciones políticas. Es el amparo del derecho a vivir desde la concepción a la muerte natural, el derecho a la familia basada en el matrimonio de un hombre y de una mujer como pilar de la sociedad, cobijo de la vida y del amor y enlace en la incorporación con eficacia de cada persona a la sociedad; proclama el derecho de los padres a la educación de sus hijos; el derecho a un trabajo en el que la persona ejerce y colabora en la perfección y dominio de la tierra y no se le ve como simple elemento en la cadena de producción. Exige la prevalencia de la sociedad sobre el Estado ordenada bajo el principio de subsidiariedad; exige la protección y amparo de los desvalidos y desamparados y enseña que la sociedad lo mismo que la familia, no es un equilibrio de fuerzas contrapuestas en la que cada cual trata de llevarse la mayor y mejor parte sino “Ayuntamiento” de menudos, medianos y grandes, para entre todos sacar adelante el bien común, lo mismo en los municipios, que en las regiones, comunidades o como las llaman ahora “autonomías”.

Para nosotros carlistas la sociedad no es una suma de individuos sino una comunidad de personas. España irá dando bandazos entre la uniformidad y la fragmentación. Solo el sistema jurídico de los fueros, que se fundamenta en el reconocimiento de la persona como ser común y diverso, devolverá a España la unidad y la paz. Nada menos que una organización que frente al equilibrio entre fuerzas contrapuestas, hoy vigente, reconozca como bien la diversidad de nuestros pueblos explicitada en sus Fueros, eso que el Carlismo ha llamado siempre las Españas, en la que la Autoridad verdadera no define sino que jura defender, amparar y acatar

No es la Cruz sólo consuelo en las aflicciones sino causa de nuestras alegrías de la vida cotidiana en medio de la sociedad, la que nos legaron nuestros padres y la que queremos que sirva de referencia a nuestros hijos y nietos. Tiempos tan adversos exigen una resistencia numantina. Más aún, empecinamiento. Sentirnos herederos del espíritu de nuestros mayores, no menos macabeicos, que los macabeos del Antiguo Testamento. No nos engañen las apariencias. Del rey, abajo, ninguno está exento de la escuela del amor. La vocación política es la manifestación máxima de la caridad, que no se alcanza de rodillas en el templo, su prueba se contrasta sirviendo honradamente a la ciudad".

Hasta aquí el discurso, magnífica síntesis de lo que es y significa la Tradición española, única capaz de sacarnos de verdad del atolladero inconmensurable en el que se haya España y los españoles.  Pensémos en él y saquemos conclusiones.

viernes, 20 de abril de 2012

¿MONARQUÍA O REPÚBLICA?


Comentando con unos amigos la actualidad política española, salió a relucir el tema de moda hoy por antonomasia: las metidas de pata constantes del inquilino de la Zarzuela y si es llegada la hora o no de que abdique, o de que definitivamente se dé por concluída la monarquía en España y se vaya a una nueva república.

Mi opinión (y no de ahora por subirme al carro, sino de muchos años) es que este hombre que fué elevado a la jefatura del estado a título de rey por el General Franco (porque le salió de los mismísimos, así de claro) es ilegítimo. Accedió al puesto jurando una serie de cosas (los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional) que luego traicionó faltando a su juramento. A partir de ahí perdió la legitimidad de ejercicio (si es que tenía la de origen) y se vió envuelto en una serie de circunstancias políticas que mancharon aún más su carácter de ejemplar jefe de estado. Sólo me referiré a una de todos bien conocida: el 23F. Hoy ya no hay duda de su implicación en la trama golpista, no para volver a un sistema dictatorial como los ignorantes o los propagandistas del régimen nos venden, sino para solidificar su puesto en entredicho tras la calamitosa acción de gobierno de la UCD promocionada por el propio monarca. Pero también ha tenido problemas de índole económica que se han trocado en corrupción: sus tramas con personajes de la calaña de Prado y Colón de Carvajal son bien conocidas o sus últimas andanzas con su yerno Urdangarín. Pero quizá para el pueblo español sufriente y sufridor, que apenas puede llegar a fin de mes, lo que más esté molestando es su irresponsabilidad elefantiásica (nunca mejor dicho) en las labores de "jefe de estado". Y lo pongo entre comillas porque de monarca no tiene nada , es esta una república coronada por un supuesto monarca que ni reina, ni gobierna, ni es responsable de sus actos. Eso sí, es inviolable.

Así ha tenido tiempo, por ejemplo, en 1985, de caerse en la estación suiza de esquí Gstaad que le partió la pelvis, o de golpearse en un ojo con una rama en 1988 durante una cacería en Suecia provocando su caída, o de ser derribado en 1991 por un esquiador en Baqueira Beret que le llevó al quirófano, o de hacerse una fisura en la muñeca derecha por resbalar y caer en la estación de esquí de Candanchú (Huesca) en 1995. Tiene bemoles que su última caída cazando elefantes fuera un 14 de abril, aniversario de la proclamación de la II república.

Y esto nos lleva a la pregunta del millón. Ante la irresponsabilidad elefantiásica (repito) del inquilino de la Zarzuela desde que accedió al trono (incluso desde antes), ¿Qué debe ocurrir? ¿Acaso es ya el momento de la república? Mis amigos de tertulia parecían tenerlo claro. Sí, es el momento, inducidos y empujados sin duda por la comprensible indignación que les produce la actuación de este hombre. Pero, ¿tenemos claro lo que significaría reamente una república en España? Fijaos que hablo de España en concreto y no de otros países en donde la república es un régimen perfectamente constituído y que funciona razonablemente bien. Pero España es otra cosa.

Los ejemplos precedentes no son precisamente halagüeños. La I república de 1873 a 1874 fue un auténtico desastre: inestabilidad política y social, guerra de los cantones, cuatro presidentes distintos en menos de un año, et. etc. Acabó con un pronunciamiento que dió paso a la Restauración de la dinastía liberal. Y la II república fue aún peor: golpe de estado previo, constitución sectaria, levantamientos anarquistas constantes, golpes de estado, violencia política, persecución religiosa y el frente popular revolucionario que dió lugar al levantamiento cívico-militar del 18 de julio de 1936 y a la consiguiente guerra civil. Pensar hoy en una república es retrotraernos irremediablemente al frente popular del que se sienten herederos directos las izquierdas actuales e incluso los separatismos varios. Pensar en una república hoy es volver a la idea de que la república es solo para los republicanos, el resto no tiene derecho a la existencia tal y como pasó antaño; pensar en una república hoy es admitir un régimen federal que permita la desmembración de España; pensar en una república hoy es tolerar un laicismo de estado mucho mayor que el actual y que engarza con aquél que propició la guerra civil.

Pero mis amigos insistían y me ponían el ejemplo de Francia. Yo les argumenté lo siguiente: en un periódico de tirada nacional publicaron diversas fotografías de mítines de los distintos partidos (de extrema derecha a extrema izquierda) con ocasión de la campaña electoral a la presidencia de la república francesa. En todos y cada uno de ellos se veía de forma clara e inequívoca, tanto en el estrado como en las gradas, el flamear de las banderas nacionales francesas. ¿Ustedes se imaginan eso en España? ¿Al PSOE llevando banderas nacionales en sus mítines? No sólo no lo hacen sino que lo que llevan bien a la vista son las banderas de la II república de la que se sienten herederos. No amigos, la república en España sería el caos y las destrucción de España como Nación. ¿Eso quiere decir que defienda la actual "monarquía"? NO, precisamente por lo que tiene de república. Repito, el actual régimen es una república coronada, con todo lo malo que tiene una república. Implantar una república pero sin corona sería ahondar más aún en los problemas que padecemos.

¿Entonces? La solución es evidentemente monárquica. Pero de una monarquía de verdad, en la que el Rey reine, gobierne y sea responsable de sus actos, en la que, si falta a la legitimidad de ejercicicio, se le pueda deponer y en la que prime sobre todo el bien común de la Nación a la que sirve.

-una monarquía legítima, de origen y de ejercicio como he explicado antes.

-una monarquía realmente popular, no elitista ni populista ni mucho menos populachera.

-una monarquía fiel a las raíces católicas de nuestro pueblo sin las que nada se puede entender.

-una monarquía tradicional, que apueste por la tradición política acorde a nuestro pueblo adaptada a los momentos presentes.

-una monarquía social, que prime el interés de los más débiles y desfavorecidos, haciendo realidad aquélla frase de D. Carlos VII: "si la Nación es pobre, vivan pobremente el Rey y sus ministros".

-una monarquía representativa, donde el pueblo español esté realmente representado políticamente a través de las organizaciones naturales y los cuerpos sociales intermedios. Más sociedad y menos estado. En palabras de hoy, una monarquía real y verdaderamente democrática.

-una monarquía foral, que permita la descentralización característica y tradicional de España que haga que las distintas regiones, reinos, señoríos, provincias y municipios tengan una vida autárquica dentro de la irrevocable unidad de la Patria.

-una monarquía moderada, nada que ver con la absolutista, que necesite de la aprobación popular de la gestión del gobierno.

Esta es la verdadera y a mi juicio única solución. Un régimen profundamente español, enraizado en lo más profundo de nuestro ser y henchido de patriotismo por encima de todo. Ya está bien de partidos que dividen, ya está bien de autonomías que disgregan, ya está bien de liberalismos que priman lo individual sobre lo colectivo. ¡MONARQUÍA REAL YA!

sábado, 3 de marzo de 2012

¿NO QUERÍAIS LIBERAL-CAPITALISMO? PUES TOMAD DOS TAZAS

No es muy habitual hablar en este blog de economía. Pensamos, en contraposición al marxismo y al liberal-capitalismo, que hay otras cosa más importantes en política: la moral, el patriotismo y la justicia social fundamentalmente. Pero, dadas las gravísimas circunstancias actuales, es obligado hacerlo.

Después de la desastrosa gestión económica del (des) gobierno socialista, muchos españoles, sin duda de buena fé y llevados por la angustia pensaron que la solución pasaba por un cambio de gobierno. Hecho necesario e inevitable. Pero no pensaron, por esa angustia antes referida y, sin duda también, por la ignorancia y el maldito llamamiento al voto útil y al mal menor, que la solución no era dar el gobierno al partido que apoya fervorosamente el sistema imperante y que es causa auténtica del problema. Y ahora estamos viendo las consecuencias. Me referiré tan solo a dos cuestiones fundamentales y que han causado estupor y extrañeza a esa mayoría de españoles que con su voto auparon al partido liberal-capitalista español disfrazado de centro-reformista.

En primer lugar el engaño masivo que ha supuesto la subida de impuestos nada más llegar al gobierno cuando dijeron, por activa y por pasiva, que no lo harían nunca y que dicha subida era perjudicial para la economía nacional. Como excusa se esgrimió que esperaban un 6% de déficit y se han encontrado con un 8,5%. ¿Es creíble que, el partido de la oposición, que tiene prácticamente la misma información que el propio gobierno, no sepa las verdades de las cuentas del reino? Si eso no es así es que (como muchos dijimos) no supieron o no quisieron ser verdadera oposición. Pero sinceramente no me parece creíble. Y, ¿Es creíble que el gobierno les engañara? En todo caso se dejarían engañar, en cuyo caso demuestran una incompetencia supina. Pero tampoco parece creíble del todo. Suena más bien a excusa ante los españoles para no cumplir con la palabra dada. Pero, dando por buena la excusa, ¿Era real y verdaderamente necesaria la subida de impuestos? ¿No se podía haber recortado en otra cuestiones? ¿Porqué mantener las subvenciones a partidos, sindicatos, patronal, fundaciones, etc. etc.? ¿Porqué no cerrar las televisiones autonómicas que son un despilfarro inmenso y la propia televisión pública dejando como mucho un canal? ¿Porqué no volver a una centralización administrativa que racionalice el gasto y acabar de una vez con el monstruo de las comunidades autónomas? ¿Porqué no acabar con el senado, institución que no sirve literalmente para nada?¡Ah! Porque eso significaría darle la vuelta como un calcetín al sistema mismo y no están dispuestos en absoluto a ello. Es más fácil subir impuestos y que paguen el pato los españoles, en especial los más débiles.

Y en segundo lugar la reforma laboral, que nos venden como la panacea y la solución más razonable. Razonable para ellos, claro. Pero, ¿Qué va a suponer esta reforma liberal-capitalista? Pues que el despido sea más barato, la desprotección del trabajador, la inseguridad jurídica, la pérdida de los derechos adquiridos, la caída del trabajador en los negros abismos de la explotación e incluso de la neoesclavitud, o que la negociación colectiva quede reducida a las grandes empresas en los que los sindicatos del sistema podrán controlar la situación como quieran. Todo ello acompañado de congelaciones de sueldos y pensiones. Dicho de forma resumida y directa, la destrucción de los últimos restos del complejo edificio de derechos laborales y sociales que apenas se mantenían en pié aquí y allá como mudos testigos de lo que fue una de las legislaciones laborales —probablemente la única de inspiración cristiana— más avanzada en su momento. Como advierte Ángel David Martín Rubio "Son muchos los autores que convienen en señalar como una de las causas del deterioro de la convivencia en la España contemporánea y del estado de cosas que desembocó en la Guerra Civil la ausencia de unas verdaderas clases medias así como la enorme polarización social determinada por la gestación de alternativas revolucionarias como respuesta a las consecuencias del liberalismo imperante desde el siglo XIX. Al tiempo, se puede afirmar que el Estado Nacional nacido del 18 de Julio y configurado posteriormente en las Leyes Fundamentales fue protagonista de un cambio sustancial, sin duda con deficiencias y desequilibrios, pero en el que una legislación laboral avanzada sirvió de fundamento para la pacificación social. Aquella clase media que fue sinónimo de estabilidad y que prolongó su hegemonía durante las primeras décadas posteriores al cambio político se puede considerar hoy prácticamente desaparecida, debido —en primer lugar— a la temporalidad y precariedad del empleo, y después, al dramático volumen del paro con sus consecuencias humanas y morales de todo tipo. Pensemos, por poner un caso, en la dificultad de constituir nuevos núcleos familiares en estas circunstancias o en la incertidumbre a que se ven sometidos los ya existentes. Naturalmente, nos consta que la familia, no entra en el horizonte de las preocupaciones de los políticos que han gestionado la trayectoria de nuestra “brillante democracia” desde 1978". En suma precariedad laboral, salarios de supervivencia, imposible acceso a la vivienda, desempleo brutal, recortes en sanidad y educación.... "Es que nos la piden desde Bruselas", nos vienen a decir. ¿Dónde queda pues la independencia y la soberanía de la Nación?

Y todo por no tener las narices y la humildad de decir: nos hemos equivocado, no podemos seguir por este camino, hemos de reformar de verdad el sistema dando prioridad a la justicia social y al bien común. Pero no, eso no lo veremos nunca me temo.
Al menos que los españoles reaccionen de una vez. ¿A QUÉ ESPERÁIS?

martes, 3 de enero de 2012

¿CIEN DIAS? ¡NI UNO!


Hay quien dice que se debe esperar al menos cien días para calibrar y poner nota a todo nuevo gobierno. Es una práctica universal pero no por ello justificable. En el caso de este nuevo gobierno rajoyesco no merecen ni un día de plazo. Porque:

- No habían llegado apenas al gobierno cuando ya estaban ensalzando al anterior, de tal forma que han decidido condecorar a ZP, nada menos, que con el Collar de Isabel la Católica, máxima distinción en España.

-En el traspaso de poderes, el nuevo ministro del interior calificó la gestión de Rubalcaba de "ejemplar".

-Igualmente, el nuevo ministro de industria, señor Soria (conocido por haber formado parte del gabinete del ministro felipista Solchaga) ha declarado que durante la etapa que se terminaba se habían hecho muchas cosas y muy bien, y que sólo había que mejorar algunas y reformar otras pocas.

-En el ministerio de economía se ha decidido nombrar como secretario de estado de ciencia a una conspicua integrante de "la zeja" llamada Carmen Vela que apoyó con armas y bagajes a Zp primero y a Rubalcaba después.

-Durante el debate de investidura Rajoy (que, como vemos, sigue siendo Rajao) mantuvo una agria polémica con Rosa Díez a propósito de la corrupción política generalizada. La negó con cajas destempladas (con los débiles si saca carácter este tipo) y defendió a la clase política parasitaria de la que forma parte (¿complejo de Gürtel?).

-Y finalmente, el colmo. Este hombre llegó a la presidencia, entre otras cosas, prometiendo que desterraría de la política del gobierno la mentira. Pues si no quieres arroz toma dos tazas. Lo primero que ha hecho es mentir subiendo los impuestos que dijo que jamás subiría.

¿Merecen este personaje y su gobierno por lo visto (y lo que nos queda por ver) cien dias? ¿Ustedes creen que, en cien días, veremos las derogaciones de la ley del aborto, del "matrimonio homosexual", del divorcio expréss, de educación para la ciudadanía, de la ley de memoria histórica, del estatuto catalán, promoverá la independencia judicial de verdad o reformará en sentido nacional las comunidades autónomas (no digo ya acabar con ellas, que sería lo suyo)? Como suele decirse vulgarmente "ni de coña". Hay que tener en cuenta una cosa más: este gobierno y su presidente va a ser el que más poder acumule seguramente desde los tiempo de Franco, dado que no solamente tiene una gran mayoría absoluta sino que gobierna en el 80% de las comunidades autónomas y en la mayoría de ayuntamientos. Nadie, ni el PSOE en el ´82 acaparó tanto poder. Bueno pues ni aún así se atreverá a acometer las derogaciones y las reformas del sistema que se necesitan y que la mayoría de población pide con angustia. ¡Maldito complejo!

Desde este blog nos hemos hartado de decir que el PP es conservador en el peor sentido del concepto, lo conserva todo incluído lo malo. De tal forma que no hará nada que vaya en contra de lo hecho hasta ahora, no derogará práticamente nada y tan sólo reformará algo (seguramente insustancial) pero lo verdaderamente importante, lo sustancial, el meollo seguirá idéntico porque la batalla socio-cultural (y me atrevería a decir la política) no es su batalla, ellos sólo entienden de economía. Por ello y desde este mismo instante este blog se posiciona radicalmente en la oposición, porque ni les hemos votado ni nos representan. A ver si aquellos que de buena fe y angustiados por la situación presente los votaron abren los ojos de una vez y ven que el PP, como tantas y tantas veces hemos dicho desde aquí, no es la solución sino parte del problema.